El Curb Stomp un salvavidas para la carrera de Rollins

A partir de la semana pasada, la mala suerte y la incapacidad creativa de WWE parecía converger en la eliminación de Seth Rollins de la imagen principal de WrestleMania 34.

Con historias paupérrimas, un arsenal limitado por la misma empresa y la mala suerte, Rollins a pesar de lo anterior, ha recapturado un nivel de interés cuando el Curb Stomp regreso.

En el episodio de esta semana de RAW, Rollins en el evento principal derrotó a Finn Bálor no con ese extraño finisher que nunca convenció y que venía para tratar de remplazar al pedigree, lo hizo con el Curb Stomp.

Antes de la fallida y decepcionante reunión del escudo, Seth Rollins se había desplomado tan drásticamente que Bray Wyatt le derrotó en dos ocasiones consecutivas en julio. Ninguno de las luchas realmente importaba, ni dio mucho valor de entretenimiento.

Rollins, una vez el ejecutante más dinámico en el roster principal había sido disminuido. A juzgar por sus actuaciones relativamente letárgicas, parecía comprimido e iba de la mano de un finisher que no parecía realmente lo que uno esperaba de un movimiento final.

Este cambio solo sirvió para ilustrar la situación de Rollins. En 2015, él estaba realmente entre los ejecutantes de elite en el planeta entero, dos años más tarde, él era una imitación pálida de otro luchador de elite, Kenny Omega.

Esta rodilla de Rollins carecía por completo de la emoción y ejecución que si es lograda por Omega con su Rain-Trigger.

Después de lograr superar su etapa con la autoridad en Wrestlemania 33, Rollins ya no tenía ninguna historia para seguir usando el pedigrí, pero esta rodilla visiblemente confirmó que, una vez redimido, el equipo creativo de WWE tenía poco para Rollins.

El personaje de Rollins requería de una redención en las historias, algo que a largo plazo no ha llegado.

La lesión en el codo sufrida por Dean Ambrose subrayó hasta qué punto la carrera de Rollins se ha estancado. El ser emparejado con Jason Jordan demostró que Rollins no ha sido ascendido en WWE, ha sido degradado.

El equipo reunificado de Rollins y Ambrose impulso Raw por un par de meses. Su reconciliación hecha para generar interés y su feudo con Sheamus y Cesaro, entregaron combates de calidad, pero luego de eso, volvió a un punto muerto, el fallido regreso de The Shield, interrumpido en un principio por una enfermedad de Reigns y ahora una lesión de Ambrose, dejaron a Rollins en un escenario extraño.

Otro sculpaban a su turn face, de hecho el mismo Stone Cold en su podcast analizo a este Rollins face.

Rollins en su papel carecía de dinamismo, fuego y simpatía. Él era simplemente un muy buen luchador en la era de muy buenos luchadores. Prácticamente indistinguible, no es de extrañar que se desvaneciera de cualquier conversación. Tenía un mejor repertorio en el 2015

¿El Curb Stomp era lo que faltaba? Los aficionados en San Antonio estallaron por el regreso del movimiento, pero también lo hicieron porque este sí parece un movimiento final legítimo. No había ninguna posibilidad de que Balor se levantara de él. No lo hizo.

Realmente fue un momento magnífico, simboliza tanto la libertad creativa renovada y un retorno muy necesario al repertorio de Rollins. Rollins parece haber resurgido en relevancia con un simple movimiento de lucha libre, un movimiento que seamos sinceros, no es algo que esperas de un babyface (tipo bueno) es un movimiento que uno espera de un buen villano, del tipo que no tiene vergüenza de robarse el momento de otro, algo que logro Rollins en el ya mítico final de Wrestlemania 31, el último momento realmente orgásmico que recordemos viendo WWE sin contar a NXT por su puesto, los Takeover de esa marca son una fabrica de orgasmos.

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