Ganar la batalla real de Wrestlemania una verdadera maldición

Cuando Hulk Hogan se encontraba en el ring de WWE en marzo del 2014 y anunció la batalla real en honor a André el gigante, los fans estaban en llamas, ustedes saben, el entusiasmo y la anticipación nos invadió.

Abrió la puerta para un montón de luchadores, para que pudiesen destacar en el evento principal de WWE, dando esperanza y una nueva plataforma para aquellos sin planes concretos. Esto era una rebanada de atención.

Todo lo anterior solo fue en aumentó cuando Cesaro, el prospecto más popular en la compañía en ese momento, arrojó al Big Show por la tercera cuerda y gano la lucha. En ese momento se insinuó un brillante futuro para el superhombre suizo.

Pero viajemos cuatro años en el futuro, y ahora es fácil argumentar que es una de las peores luchas de Wrestlemania. Aún peor, quienes ganan la pelea, sufren de una maldición.

La credibilidad de la pelea está muerta, no necesariamente debido a los cuatro ganadores anteriores, sino que es debido al nulo impulso que genera ganar la lucha.

La anomalía en el cuarteto de ganadores es el Big Show, que ganó en 2015, pero este no necesita un push de cualquier tipo teniendo en cuenta que ya está en el final de su carrera.

Pero para Mojo Rawley, Baron Corbin y Cesaro, la pelea no ha hecho nada por ellos. En los casos de Corbin y Cesaro, es un argumento seguro decir que ninguno de sus éxitos ha llegado gracias a que ganaron la batalla real.

El vínculo de Cesaro con Paul Heyman 24 horas después de ganar la lucha no llevó a nada. Debería haber sido el comienzo de algo enorme, era el paso para que Cesaro finalmente ocupara el lugar de campeón mundial, pero alguien en la interna de WWE prefirió cancelar todo (Hola Vince).

La relación de Cesaro y Heyman se desvaneció en cuestión de meses, y para finales del 2014, Cesaro estaba atrapado en luchas sin sentido en los preshow. Afortunadamente, una historia con Sheamus ha salvado su carrera un poco.

¿Pero qué hay del resto?

La victoria de Baron Corbin en la tercera edición fue quizás la más llamativa de todas, dado cómo Corbin ganó, esto en su primera noche en la lista principal. Parecía que la empresa estaba dispuesta a dar al tipo recién llegado de NXT un impulso importante.

Pero el lobo solitario tuvo que dar un importante paso atrás luego de ese éxito inicial, pasando una gran parte del 2016 peleando con Kalisto.

Seguro, Corbin ganó el maletín de dinero en el Banco, pero tal como con el éxito secundario de Cesaro, es difícil argumentar que fue gracias al impulso de esta batalla real. Ademas, Corbin perdió dicha oportunidad y luego conto con un efímero reinado con el título de los Estados Unidos, un reinado que nadie puede destacar como un logro real ¿cuánto duro? ¿Dos semanas?

Luego está la acusación más condenatoria sobre la credibilidad de esta lucha, el ganador del año pasado, Mojo Rawley. WWE con la intención de exprimir la presencia del jugador de la NFL, Rob Gronkowski, hizo que Rawley ganara la lucha porque ustedes saben, son amigos.

Zack Ryder regresó de una lesión, Rawley se volvió un villano y luego no pasó nada. Por tercera vez en cuatro años, WWE entregó un momento de WrestleMania a alguien sin continuidad.

¿Y qué hay de este año? Una vez más, un puñado de nombres sin planes Dash Wilder, Scott Dawson, Corbin, Rawley y Tye Dillinger. ¿Es tan difícil para WWE dar al ganador un impulso creíble tras la lucha? Considerando que el año pasado pudieron dar la victoria a Mahal, considerando que luego le dieron el título de WWE, parece que el real problema es que los creativos de WWE en realidad no tienen una visión a largo plazo.

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