Crítica Extreme Rules 2018

Como habrán notado, esta semana en nuestro equipo había un desgano para ver los show de WWE. Y era entendible, porque Extreme Rules no era un PPV que tuviese una previa atractiva. Además, era evidente que estábamos ante un PPV menor. Es decir, probablemente las historias principales se guardarían para SummerSlam.

Y tras ver el evento del domingo, era evidente que WWE cojeaba para presentar un evento con un equipo creativo sin ideas, decisiones más que cuestionables y una ausencia continuada del campeón universal Brock Lesnar.

The Deleters of Worlds vs The B-Team

La historia de redención del equipo B culminó con una victoria por los campeonatos por equipos.

Axel y Dallas han sido profesionales durante años, haciendo lo que la compañía les ha pedido sin importar lo ridículo, vergonzoso o la nula credibilidad que tengan. Su victoria, a pesar de su estatus de villanos, es un momento que genera buenas sensaciones. La lucha en sí no era espectacular, pero el momento compensaba las falencias. De igual manera, la sensación de que Wyatt está lesionado puede justificar el cambio de títulos.

Finn Balor vs Corbin

Balor y Corbin parecían dos tipos que se conocían bastante. Y eso no es sorpresa, aparte de que se enfrentaron constantemente en NXT, en los show no televisados esta lucha se ha repetido una y otra vez.

La historia era correcta, un arrogante Corbin abrumando a Balor con su tamaño.

Balor necesitaba la victoria después de meses de perder combates de alto perfil, mientras que la asociación en pantalla de Corbin con Stephanie McMahon le ayudara a compensar esta derrota.

El feudo probablemente continuara, ya que eso es lo que hace WWE cuando alguien gana con un movimiento tan básico.

Asuka vs Carmella

La lucha en sí era horrible. ¿Sera esta la peor lucha titular en lo que va del año? Al menos si hablamos solo del título femenino de SmackDown la respuesta es sí.

Ellsworth indudablemente añade algo al carácter nulo de Carmella, pero en algún momento, WWE tendrá que afrontar el tema de que Carmella no justifica en el ring ser la titular. Después de todo, este tipo de actuaciones solo generan una devaluación del título.

Ese fue el caso aquí. La pelea por el título fue secundaria siendo Ellsworth el foco principal, que es algo que absolutamente no puede suceder en un momento en que la empresa está queriendo vender la idea de una revolución de mujeres.

Jeff Hardy vs Shinsuke Nakamura

Nakamura ganando el título fue el movimiento correcto, especialmente cuando la compañía busca mantener su impulso. Su golpe bajo antes de la campana era el tipo de brillo psicológico que funciona para el personaje.

El problema real acá, es que no vimos una lucha. Probablemente las lesiones de Jeff son la razón por la que tuvimos algo que no duro más de 10 segundos y para justificar aún más el poco tiempo, WWE trajo de regreso a Orton para que atacara por alguna extraña razón, a un Hardy ya lastimado. Para quienes no sabían, Hardy tiene una lesión en la espalda y problemas con una de sus manos. La misma lesión que llevo a que Jason Jordan fuese operado en enero.

Braun Strowman vs Kevin Owens

Owens llevó la lucha a Strowman. Cuando eso no funcionó, recurrió al uso barato de las esposas. Demasiado confiado, terminó en la garra del hombre más peligroso de WWE y pagó caro por ello.

Owens ganó, pero Strowman se ríe por última vez.

La victoria de Owens fue necesaria dada la forma en que la historia se desarrolló en las semanas antes del show. Perder le habría hecho un personaje aún más desaprovechado. En este escenario, Strowman fue protegido, su fuerza y furia en pantalla se mantiene a cambio del sacrificio de la victoria para castigar al hombre cuya vida se ha deleitado en hacer un infierno vivo.

Team Hell No vs the Bludgeon Brothers

Decepción.

Como ha pasado con la mayor parte del regreso de Bryan al ring, esto dejó más de un sabor amargo gracias al equipo creativo de WWE.

Roman Reigns vs Bobby Lashley

Esto fue de menos a más. Nota aparte el show del público que cada vez que podía evidenciaba que no le importaba la lucha.

Dejando de lado al público, el vencer al luchador más protegido por la empresa en la actualidad es una manera grande de establecer legitimidad.

Reigns no pierde nada en la derrota. WWE lo protege tanto, que es probable que mañana mismo nuevamente sume una victoria en Raw. El tema es que cuando pierde, puede ayudar a otros. Es exactamente lo que los fans han querido de una estrella superior durante años, que no todo sea exclusivo de esa figura.

Nia Jax vs Alexa Bliss

La lucha en sí era torpe y desarticulado a veces. De igual manera, estaba lejos de ser una decepción total.

Todos sabían que esto no sería un Jax vs Bliss entregando una buena lucha. Esto se trataba de Rousey saltando del público para atacar a Bliss.

La reacción de la multitud a la expectativa de Rousey alrededor del ring fue indicativo de lo ansiosos que están de ver a Rousey de nuevo en un ring. Con eso en mente, nuevamente la lucha por el título femenino pasaba a segundo plano. La gran diferencia en este caso, es que al menos los fanáticos quieren ver que sigue ahora, no podemos decir lo mismo del título femenino de SmackDown.

AJ Styles vs Rusev

Styles y Rusev tomaron un público dormido en Pittsburgh y los tenían invirtiendo en la lucha. Esto es un testimonio de narración, puntos altos y el talento de los ejecutantes.

La psicología implicada, incluyendo las superestrellas que vendían sus lesiones al punto de que no podían ejecutar su ofensa de marca registrada, era magnífica. Sin embargo, quizás nada dejó un mayor impacto que la frustración demostrada por Styles.

Su incapacidad para poner a Rusev a su distancia le llevó a arremeter más de lo que normalmente vemos de él, mientras que el rendimiento de Rusev sólo aumentó el amor y el apoyo en este desafío.

El rendimiento de Rusev elevó su imagen y le hizo un competidor mucho más simpático y popular.

Seth Rollins vs Dolph Ziggler

Esto puede caer en la categoría de ser una pequeña decepción. De verdad esperábamos más de esta lucha. Un ritmo poco usual, sumado a una multitud intolerable con ciertos momentos, genero un extraño evento central.

La lucha probablemente fue creada para enfurecer a los fans y generar reacciones con Ziggler y McIntyre. Si bien la verdadera efectividad de la misma se verá mañana por la noche en RAW, es difícil argumentar que no logró eso, especialmente con el final algo absurdo.

Ziggler y McIntyre es un acto cada vez más fuerte. Destacarlos en el evento principal de este evento es una señal de que WWE está interesada en potenciarlos. Eso debe significar cosas grandes para Ziggler y McIntyre en las semanas y los meses que vienen. De igual manera, el recomenzar una lucha, para definirse con una intervención de McIntyre quien había sido expulsado del escenario por el árbitro, puede ser una especie de vació en el argumento, a menos de que WWE mañana analice ese gran detalle. Si no lo hace, entonces mantenemos eso de final absurdo.


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